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June 27

Last Days

                                                                   http://www.goear.com/listen.php?v=840a53a

Last Days fue exhibida en el Festival de Cannes de hace dos años, y es el anteúltimo film de Gus Van Sant, el nuevo rey del cine independiente norteamericano. A pesar de haber sido publicitada como una recreación de los últimos días de vida del malogrado líder del grupo Nirvana, Kurt Cobain, que nadie espere ver un biopic al uso, ya que Van Sant, al igual que en su película anterior, Elephant (2003), inspirada en la masacre ocurrida en el instituto de Columbine en 1998, no está interesado en hacer una reconstrucción al uso de sendos hechos reales, como cualquier director de Hollywood haría. Lo que este hombre hace es un cine neo-narrativo, casi podíamos llamarlo experimental, a base de interminables planos secuencia estáticos o en movimiento, sin apenas diálogo y sin desarrollar una historia propiamente dicha. Un cine casi interactivo, en el que es el propio espectador quién tiene que darle un sentido a lo que ha visto. Tanto estos dos films como el anterior Gerry (2002) que todavía no he tenido la oportunidad de ver, suponen una agradable ruptura con el cine que nos suele llegar de Hollywood, aunque para mí hay bastante diferencia de calidad entre estos dos trabajos. Pero volvamos a Last Days.

En Last Days vemos a una decadente estrella del rock llamada Blake (interpretada por un Michael Pitt clavadito a Cobain) que vive en una mansión en medio del bosque junto a los otros integrantes de su banda, aunque tampoco queda del todo claro quienes son ellos (bueno, en realidad casi nada queda claro). Durante gran parte del metraje Blake se dedica a andar por el bosque, suponemos que intentando buscar paz interior (por cierto, impresionantes las imágenes del bosque), y cuando vuelve a la mansión hace todo lo posible por rehuir el contacto con sus compañeros, que tampoco parecen muy interesados en él. Varias personas se acercan a la casa: un vendedor, dos integrantes de la iglesia mormona, un detective que busca al cantante y la propia madre del protagonista. Supongo que aletargado por las drogas, Blake no les hace caso y se dedica a contemplar la naturaleza o a tocar su música, la única cosa que hace con energía. Al final, ocurre lo que todo el mundo que sepa algo sobre la vida de Cobain sabe que va a ocurrir.

Lo primero que he de decir sobre este film es que, a pesar de la extrema lentitud y parsimonia con la que transcurre y del casi nulo número de cosas “interesantes” que ocurren, no me aburrí en ningún momento de la proyección, y es que a Gus Van Sant no se le puede negar su talento para crear momentos poderosos aunando imagen y sonido: por ejemplo, el larguísimo plano en el que la cámara enfoca la habitación donde el protagonista ensaya mientras oímos una extraña pieza musical me dejó totalmente hipnotizado, con los ojos pegados a la pantalla durante minutos y minutos, y conseguir ese efecto sobre el espectador tiene mucho mérito. El problema de Last Days es que, para mi, se queda en una experiencia sensorial curiosa (y por momentos, como acabo de decir, realmente poderosa) pero no veo nada detrás de sus imágenes. Es decir, no entiendo lo que me quiere contar, no entiendo al protagonista y por lo tanto no empatizo con él, como se puede desprender del tono irónico que he usado al resumir el argumento: lo único que veo es a un pobre hombre drogado que va de aquí para allá sin rumbo fijo hasta encontrar la salida en el suicidio, y aparte de eso poca cosa. Quizás alguna débil comparación entre el protagonista y Jesucristo, como uno puede imaginarse a partir de la conversación con los dos gemelos mormones y del (para mí, bastante ridículo) plano en el que el alma de Blake sale de su cuerpo y sube hacia arriba. Estoy seguro de que el film ya tiene muchos admiradores que harán complejas interpretaciones sobre qué significa, pero para mí es todo tan etéreo, tan abstracto, que me es muy difícil conectar con ello, a diferencia de lo que pasaba en Elephant, film que tiene el mismo tono ambiguo y poético de Last Days, pero que es mucho más comprensible para el espectador gracias, primero, a que los personajes son más cotidianos y cercanos de lo que una estrella atormentada a lo Kurt Cobain pueda serlo, y segundo, gracias a la fantástica perspectiva múltiple con la que podíamos hacernos una idea muy amplia de lo que ocurría, no como en Last Days, donde la historia se centra en unos personajes tan lacónicos y misteriosos que al final el film resulta una experiencia más críptica que otra cosa.

Eso sí, hay una escena cerca del final que si que me emocionó: es aquella en la que Michael Pitt toca un precioso tema con su guitarra mientras canta desgarradamente. En esa escena si que veo a un hombre hundido que solamente encuentra en la música algo de energía vital, una razón para existir. Es un momento tremendamente triste y emotivo, la mejor escena de la película de largo.

En fin, recomiendo Last Days a aquellos a los que no les den miedo las películas contemplativas, a aquellos a los que les gusta el cine más como poesía que como prosa, los demás (sobre todo fans de Nirvana que quieran ver a su ídolo) deberían abstenerse si no quieren pasar un rato muy aburrido, aunque, quien sabe, quizás descubran algo que les fascina. Dejándonos de líos, Last Days no es una película para todos los públicos, y punto.
El clip de arriba, Death to Birth, pertenece a la Banda Sonora de la película y está compuesta por el actor Michael Pitt, que interpreta al protagonista y que, en mi opinión, refleja muy bien el estado de Kurt... o Blake.

August 23

Juego Cinéfilo: Citas de Películas

 
 
He decidido realizar el viejo juego de poner frases de películas para que la gente adivine a que cintas pertenecen. La selección de las frases la he hecho atendiendo solamente a MI criterio. Puede que haya alguna más dificil que las demás, pero bueno, esto está para probar vuestra memoria cinéfila. Puede que alguna frase (o diálogo) no sea exactamente igual al de la película a la que pertenece, pero he intentado ser lo más fiel posible. En fin, allá van:
 
1-
    "Bueno, ya se han librado de las ventajas de la civilización"
    "Si... oye Doc, ¿sabes qué? te invito a un trago"
    "Pero solo a uno, ¿eh?"
 
2-
    "¿Ves lo que pasa, Larry?, ¿Ves lo que pasa cuando das por culo a un desconocido?"
 
3-
    "La vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará"
 
4-
    "Tanto tú como yo estamos podridos. La diferencia es que tú lo estás un poco más"
 
5-
    "Mi psicoanalista me recomendó que no saliese contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista"
 
6- 
    "¡¡Los ojos!!, ¿¡Qué le han hecho en los ojos!?"
 
7-
    "Prefiero que me confundan con un muerto que con un asesino"
 
8-
    "Sólo soy un pésimo escritor que bebe demasiado y que se enamora de chicas... como usted"
 
9-
    "Eres una persona estupenda, mi persona favorita. Pero a veces puedes ser una auténtica zorra"
July 11

Aniversario Doble

3O AÑOS DE TAXI DRIVER Y 20 DE TERCIOPELO AZUL
 
Así es. Este año 2006 se cumplen 30 y 20 años del estreno de, respectivamente, Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976) y Terciopelo Azul (Blue Velvet, David Lynch, 1986), así que, desde este blog, y en pleno y caluroso verano, voy a hacer un pequeño homenaje a estos dos mitos cinematográficos.
 
 

 
Empecemos por Taxi Driver. De ella ya se sabe casi todo: que fue la película que consagró a Martin Scorsese y a Robert De Niro, que causó gran polémica por su gran contenido violento, etc... una de las películas más aclamadas por la crítica en los años 70, auténtica película de culto cuya influencia sigue dejándose notar hoy día (sin ir más lejos en la reciente El Asesinato de Richard Nixon, de la que hablo en el artículo anterior), Taxi Driver supone, en general, una visión del hombre moderno, encarnado en el inolvidable Travis Bickle de De Niro, que se siente frustrado, impotente y aturdido por la sociedad que le rodea, y, en particular, una perturbadora mirada a una Nueva York turbia y asfixiante como pocas veces se ha visto en la pantalla. También se podría calificar como un homenaje a las personas solitarias que no encuentran su lugar en el mundo (que frase más cursi y manida).
 
Y además de eso dejó una escena grabada a fuego en la memoria de millones de espectadores: aquella en la que vemos a Travis retando a su imagen en el espejo. Are you talking to me?
 
 

 
La otra es Terciopelo Azul, sobre la que también han corrido ríos de tinta en estas dos últimas décadas. Rodada por David Lynch después del fracaso de Dune, Terciopelo Azul es la obra clave para entender el cine de este hombre (mi director favorito y, en mi humilde opinión, el mayor creador cinematográfico que existe en la actualidad). Oscura, perversa, intensa, fascinante y turbadora como pocas, transforma un argumento que podría haber servido para una simple película policíaca en una de las experiencias más ricas que se puede tener viendo una película. ¿Quién podrá olvidar al inocente y curioso Kyle Maclachan espiando a Isabella Rossellini (bellísima y conmovedora, pero también inquietante) en el apartamento de esta?, ¿a quién no le impresionó la primera aparición, como si de una pesadilla se tratase, del enloquecido Frank Booth (impresionante Dennis Hooper), el más aterrador villano del cine moderno?
 
La tormenta de perversiones oculta bajo la aparentemente limpia y agradable superficie de la vida en las pequeñas ciudades norteamericanas, eso es lo que muestra Terciopelo Azul, intención a la que también ayuda la utilización de canciones tan deliciosas y, en principio, incoherentes con el tema de la película, como el "Blue Velvet" de Bobby Vinton, y el "In Dreams" de Roy Orbison.
 
Estrenada con gran controversia en su día, con el tiempo se la ha llegado a considerar con toda justicia una de las mejores películas de los 80, y este año el festival de Sitges va ha homenajearla. Con mucho gusto dejo una foto del cartel del festival, guiño a Terciopelo Azul:
 
 
 
Pues nada, haber si este artículo ha servido de algo, que nunca conviene olvidar películas tan grandes como estas, ahora que está tan difícil hacer cine arriesgado y original, cine que provoque sensaciones intensas y que haga pensar, un cine al que pertenecen por derecho propio estas dos obras maestras.
July 01

Artículos de Cine: El Asesinato de Richard Nixon

ARTÍCULOS DE CINE: EL ASESINATO DE RICHARD NIXON

 

             The Assassination of Richard Nixon (2004), de Niels Mueller 

 

Que nadie se lleve a engaño por el título. Esta película no trata sobre un asesinato, ni sobre un atentado. No es de suspense o intriga. Es el drama de un hombre normal harto de la sociedad en la que vive, tanto que acabará cayendo en la locura.

 

El debutante director Niels Mueller, basándose en un hecho real ocurrido en el año 1974, nos cuenta la historia de Sam Bicke, un hombre maduro, separado y con tres hijos, que trabaja vendiendo muebles, y que intenta mejorar su situación creando su propia empresa junto a su mejor amigo (negro, para mas señas) y recuperando a su esposa, pero que fracasa en ambos objetivos. De firmes convicciones, Sam se da cuenta de que para triunfar hay que mentir y ser mala persona, como no deja de explicarle su asqueroso jefe, lo cual le hace detestar el podrido sistema que rige el mundo, en el que unos pocos lo tienen todo y la gran mayoría no tiene nada. Cada vez más enajenado, Sam toma una drástica decisión: asesinar al mayor mentiroso de los EEUU, el presidente Richard Nixon, símbolo de la corrupción y del culto al dinero, que ganó las elecciones prometiendo acabar con la guerra de Vietnam y no hizo sino enviar más tropas al país asiático.

 

 

Hay que destacar el hecho de que la película no defiende ninguna ideología política, sólo se centra en el personaje principal, mostrándonos sus problemas y su caída de modo tan agobiante como comedido, lo que hace que durante buena parte del metraje haya una atmósfera de angustia muy realista y conseguida.

La dirección del debutante Mueller es firme, con algún movimiento de cámara atractivo, pero es bastante obvio que prefiere dejar la película a los actores: Sean Penn logra una monstruosa interpretación del pobre Bicke, logrando con cada mirada y cada gesto que sintamos pena y compasión por él, además de crear escenas realmente conmovedoras como aquella en la que llora desconsoladamente después de recibir la orden de divorcio de su mujer. Naomi Watts (con peluca morena) y Don Cheadle también rayan a gran altura interpretando a la ex-mujer y al mejor amigo del protagonista, personas tan zarandeadas por la vida como él, pero que nunca reaccionan de manera radical.

 

Se han comentado mucho las similitudes de esta película con Taxi Driver, llegando incluso a hablar de homenaje (hay que fijarse en el parecido entre el apellido del personaje interpretado por Robert De Niro en la película de Scorsese –Bickle- y el de este -Bicke-) y, aunque si es cierto que la base argumental de ambos filmes es parecida, hay una diferencia importante: mientras que en aquella el protagonista era una persona joven que, ya desde el comienzo, da muestras de su aislamiento social y de su paranoia, en esta el protagonista es un hombre más mayor aparentemente cuerdo (a pesar de tener un sentido de la dignidad tan extremo que a mucha gente le resulta extraño) que se vuelve loco debido a las cosas que le ocurren (también es cierto que en el film de Scorsese la vida de Travis no se desmorona como le ocurre a la de Sam, es más, la vida le iba, técnicamente, bastante bien, lo que pasaba es que le asqueaba el mundo en que vivía, lo que, unido a su paranoia, le acaba transformando en un improvisado asesino-justiciero).

 

Y ahí es donde se encuentra, para mi gusto, el defecto de la película que nos ocupa: cuando llega el momento de mostrar la caída definitiva del protagonista a la locura la película baja el nivel que llevaba hasta entonces. Vamos, creo que no era necesario mostrar de modo tan efectista como redundante a Sean Penn con barba de varias semanas, la mirada ida y el pelo sucio una y otra vez para que nos demos cuenta que está enajenado, cuando se podía hacer de un modo mucho más sutil (como era el caso de Taxi Driver, y siento repetirme tanto). Afortunadamente, la cosa mejora en la impactante y violenta escena en la que Sam intenta secuestrar el avión, en la que, sin entrar en demasiados detalles, se demuestra que al final ni presidentes ni pamplinas, siempre es la gente de a pie la que sufre y muere.

 

También es muy destacable el final de la película, realmente escalofriante: en las noticias se habla de Sam como un psicópata que quería acabar con su vida, y mientras la televisión suena vemos que la ex-mujer y el amigo siguen trabajando e ignoran el aparato, después vemos las habitaciones desordenadas y medio-vacías del apartamento del protagonista… nadie sabe cual era el auténtico propósito del protagonista, tanto él como su plan caen al olvido, e incluso las personas que le querían siguen enfrascadas en sus trabajos, como autómatas, seres insignificantes, como... granos de arena en una playa inmensa.

 

El Asesinato de Richard Nixon es una película dura, inteligente, conmovedora y necesaria en los tiempos que corren, que nos muestra como en la sociedad moderna los valores son pisoteados con tal de obtener lo que se quiere, y hasta los mismos individuos son anulados, y también comprobamos como, cuando alguien se rebela contra ese sistema, no hace sino fracasar y caer en el olvido. Un homenaje a los rebeldes y a los idealistas. Realmente, uno de los debuts más destacable de los últimos años. Muy recomendable.

June 30

Música: Franco Battiato

 

 

CANCIONES DE FRANCO BATTIATO

 

 

 

Franco Battiato es uno de mis cantantes favoritos debido a lo original, divertido, combativo, surrealista y crítico de sus letras. De gran éxito en los años 80 (al menos en España), lamentablemente en los 90 cayó en el olvido. Como pequeña reivindicación a continuación pongo las letras de dos de las canciones suyas que más me gustan, Centro de Gravedad (de claro carácter surrealista) y Bandera Blanca (con una fuerte crítica social):

 

 

     Centro de Gravedad

 

Una vieja de Madrid con un sombrero,
un paraguas de papel de arroz y caña de bambú.
Capitanes valerosos, listos contrabandistas noctámbulos.
Jesuitas en acción vestidos como unos bonzos
en antiguas cortes con emperadores de la dinastía Ming
Busco un centro de gravedad permanente
que no varíe lo que ahora pienso de las cosas, de la gente,
yo necesito un... cerco un centro di gravità permanente
che non mi faccia mai cambiare idea sulle cose, sulla gente.
Over and over again.
En las calles era Mayo y caminábamos juntos
cortando entre bromas manojos de ortigas.
No soporto ciertas modas,
la falsa música rock, la new wave española,
el free jazz, punkie inglés, ni la monserga africana.
Busco un centro de gravedad permanente,
que no varíe lo que ahora pienso de las cosas, de la gente,
yo necesito un...
Cerco un centro di gravità permanente
che non mi faccia mai cambiare idea sulle cose, sulla gente.
Over and over again.

 

     Bandera Blanca

 

Mister Tamburino yo no quiero bromear,
pongámonos la camiseta, los tiempos cambiarán.
Somos hijos de la estrella
y biznietos de su majestad el dinero.
Por fortuna, mi racismo no me deja ver
los programas demenciales con tribuna electoral.
Aunque llevéis perfumes y desodorantes
sois arenas movedizas, siempre hacia abajo.
Hay quien se pone unas gafas de sol,
por tener más carisma y sintomático misterio.
Qué difícil es seguir, padre, cuando el hijo crece
y las madres envejecen.
Cuánta escuálida figura que atraviesa el país
y qué mísera es la vida con abusos de poder.
En el puerto ondea la bandera blanca,
en el puerto ondea la bandera blanca.
Sul ponte sventola bandiera bianca
sul ponte sventola bandiera bianca
Yo prefiero la ensalada a Beethoven y Sinatra, a Vivaldi,
uvas pasas que me dan más calorías.
Qué difícil es quedarse quieto, indiferente,
mientras todo entorno hace ruido.
En esta época de locos nos faltaban
los idiotas del horror.
He oído los disparos en una vía del centro.
Cuánta estúpida gallina, se pelean para nada.
Mínima inmoralia, mínima inmoralia.
Sumergidos sobre todo en basuras musicales.
En el puerto ondea la bandera blanca
en el puerto ondea la bandera blanca.
Sul ponte sventola bandiera bianca
sul ponte sventola bandiera bianca
 

david muela terreros