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July 11 Aniversario Doble3O AÑOS DE TAXI DRIVER Y 20 DE TERCIOPELO AZUL
Así es. Este año 2006 se cumplen 30 y 20 años del estreno de, respectivamente, Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976) y Terciopelo Azul (Blue Velvet, David Lynch, 1986), así que, desde este blog, y en pleno y caluroso verano, voy a hacer un pequeño homenaje a estos dos mitos cinematográficos.
Empecemos por Taxi Driver. De ella ya se sabe casi todo: que fue la película que consagró a Martin Scorsese y a Robert De Niro, que causó gran polémica por su gran contenido violento, etc... una de las películas más aclamadas por la crítica en los años 70, auténtica película de culto cuya influencia sigue dejándose notar hoy día (sin ir más lejos en la reciente El Asesinato de Richard Nixon, de la que hablo en el artículo anterior), Taxi Driver supone, en general, una visión del hombre moderno, encarnado en el inolvidable Travis Bickle de De Niro, que se siente frustrado, impotente y aturdido por la sociedad que le rodea, y, en particular, una perturbadora mirada a una Nueva York turbia y asfixiante como pocas veces se ha visto en la pantalla. También se podría calificar como un homenaje a las personas solitarias que no encuentran su lugar en el mundo (que frase más cursi y manida).
Y además de eso dejó una escena grabada a fuego en la memoria de millones de espectadores: aquella en la que vemos a Travis retando a su imagen en el espejo. Are you talking to me?
La otra es Terciopelo Azul, sobre la que también han corrido ríos de tinta en estas dos últimas décadas. Rodada por David Lynch después del fracaso de Dune, Terciopelo Azul es la obra clave para entender el cine de este hombre (mi director favorito y, en mi humilde opinión, el mayor creador cinematográfico que existe en la actualidad). Oscura, perversa, intensa, fascinante y turbadora como pocas, transforma un argumento que podría haber servido para una simple película policíaca en una de las experiencias más ricas que se puede tener viendo una película. ¿Quién podrá olvidar al inocente y curioso Kyle Maclachan espiando a Isabella Rossellini (bellísima y conmovedora, pero también inquietante) en el apartamento de esta?, ¿a quién no le impresionó la primera aparición, como si de una pesadilla se tratase, del enloquecido Frank Booth (impresionante Dennis Hooper), el más aterrador villano del cine moderno?
La tormenta de perversiones oculta bajo la aparentemente limpia y agradable superficie de la vida en las pequeñas ciudades norteamericanas, eso es lo que muestra Terciopelo Azul, intención a la que también ayuda la utilización de canciones tan deliciosas y, en principio, incoherentes con el tema de la película, como el "Blue Velvet" de Bobby Vinton, y el "In Dreams" de Roy Orbison.
Estrenada con gran controversia en su día, con el tiempo se la ha llegado a considerar con toda justicia una de las mejores películas de los 80, y este año el festival de Sitges va ha homenajearla. Con mucho gusto dejo una foto del cartel del festival, guiño a Terciopelo Azul:
![]() Pues nada, haber si este artículo ha servido de algo, que nunca conviene olvidar películas tan grandes como estas, ahora que está tan difícil hacer cine arriesgado y original, cine que provoque sensaciones intensas y que haga pensar, un cine al que pertenecen por derecho propio estas dos obras maestras. Comments (1)
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