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July 01 Artículos de Cine: El Asesinato de Richard NixonARTÍCULOS DE CINE: EL ASESINATO DE RICHARD NIXON
The Assassination of Richard Nixon (2004), de Niels Mueller
Que nadie se lleve a engaño por el título. Esta película no trata sobre un asesinato, ni sobre un atentado. No es de suspense o intriga. Es el drama de un hombre normal harto de la sociedad en la que vive, tanto que acabará cayendo en la locura.
El debutante director Niels Mueller, basándose en un hecho real ocurrido en el año 1974, nos cuenta la historia de Sam Bicke, un hombre maduro, separado y con tres hijos, que trabaja vendiendo muebles, y que intenta mejorar su situación creando su propia empresa junto a su mejor amigo (negro, para mas señas) y recuperando a su esposa, pero que fracasa en ambos objetivos. De firmes convicciones, Sam se da cuenta de que para triunfar hay que mentir y ser mala persona, como no deja de explicarle su asqueroso jefe, lo cual le hace detestar el podrido sistema que rige el mundo, en el que unos pocos lo tienen todo y la gran mayoría no tiene nada. Cada vez más enajenado, Sam toma una drástica decisión: asesinar al mayor mentiroso de los EEUU, el presidente Richard Nixon, símbolo de la corrupción y del culto al dinero, que ganó las elecciones prometiendo acabar con la guerra de Vietnam y no hizo sino enviar más tropas al país asiático.
Hay que destacar el hecho de que la película no defiende ninguna ideología política, sólo se centra en el personaje principal, mostrándonos sus problemas y su caída de modo tan agobiante como comedido, lo que hace que durante buena parte del metraje haya una atmósfera de angustia muy realista y conseguida. La dirección del debutante Mueller es firme, con algún movimiento de cámara atractivo, pero es bastante obvio que prefiere dejar la película a los actores: Sean Penn logra una monstruosa interpretación del pobre Bicke, logrando con cada mirada y cada gesto que sintamos pena y compasión por él, además de crear escenas realmente conmovedoras como aquella en la que llora desconsoladamente después de recibir la orden de divorcio de su mujer. Naomi Watts (con peluca morena) y Don Cheadle también rayan a gran altura interpretando a la ex-mujer y al mejor amigo del protagonista, personas tan zarandeadas por la vida como él, pero que nunca reaccionan de manera radical.
Se han comentado mucho las similitudes de esta película con Taxi Driver, llegando incluso a hablar de homenaje (hay que fijarse en el parecido entre el apellido del personaje interpretado por Robert De Niro en la película de Scorsese –Bickle- y el de este -Bicke-) y, aunque si es cierto que la base argumental de ambos filmes es parecida, hay una diferencia importante: mientras que en aquella el protagonista era una persona joven que, ya desde el comienzo, da muestras de su aislamiento social y de su paranoia, en esta el protagonista es un hombre más mayor aparentemente cuerdo (a pesar de tener un sentido de la dignidad tan extremo que a mucha gente le resulta extraño) que se vuelve loco debido a las cosas que le ocurren (también es cierto que en el film de Scorsese la vida de Travis no se desmorona como le ocurre a la de Sam, es más, la vida le iba, técnicamente, bastante bien, lo que pasaba es que le asqueaba el mundo en que vivía, lo que, unido a su paranoia, le acaba transformando en un improvisado asesino-justiciero).
Y ahí es donde se encuentra, para mi gusto, el defecto de la película que nos ocupa: cuando llega el momento de mostrar la caída definitiva del protagonista a la locura la película baja el nivel que llevaba hasta entonces. Vamos, creo que no era necesario mostrar de modo tan efectista como redundante a Sean Penn con barba de varias semanas, la mirada ida y el pelo sucio una y otra vez para que nos demos cuenta que está enajenado, cuando se podía hacer de un modo mucho más sutil (como era el caso de Taxi Driver, y siento repetirme tanto). Afortunadamente, la cosa mejora en la impactante y violenta escena en la que Sam intenta secuestrar el avión, en la que, sin entrar en demasiados detalles, se demuestra que al final ni presidentes ni pamplinas, siempre es la gente de a pie la que sufre y muere.
También es muy destacable el final de la película, realmente escalofriante: en las noticias se habla de Sam como un psicópata que quería acabar con su vida, y mientras la televisión suena vemos que la ex-mujer y el amigo siguen trabajando e ignoran el aparato, después vemos las habitaciones desordenadas y medio-vacías del apartamento del protagonista… nadie sabe cual era el auténtico propósito del protagonista, tanto él como su plan caen al olvido, e incluso las personas que le querían siguen enfrascadas en sus trabajos, como autómatas, seres insignificantes, como... granos de arena en una playa inmensa.
El Asesinato de Richard Nixon es una película dura, inteligente, conmovedora y necesaria en los tiempos que corren, que nos muestra como en la sociedad moderna los valores son pisoteados con tal de obtener lo que se quiere, y hasta los mismos individuos son anulados, y también comprobamos como, cuando alguien se rebela contra ese sistema, no hace sino fracasar y caer en el olvido. Un homenaje a los rebeldes y a los idealistas. Realmente, uno de los debuts más destacable de los últimos años. Muy recomendable. Comments (4)
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